Francisco Peña

Como vivir en casa (II)

08Dic

El Barrio del Carmen más de cerca

Seguimos descubriendo uno de los barrios más icónicos de Murcia, un espacio singular en el que se ubica Pacoche, tan cerca de todo lo de Murcia y tan lejos del estrés de las grandes urbes. Y es que un post se queda demasiado corto para mostrar todo lo que se esconde en estos 2 kilómetros cuadrados de territorio singular.

Con la llegada del ferrocarril a la capital murciana y más concretamente a la Estación de Ferrocarriles del Carmen se abrió una puerta a la industrialización y a la expansión de una sociedad. A partir de dicha estación se empezó a desarrollar comercio e industria. Empresas, tiendas y alojamientos se abrían para autóctonos y foráneos. Una mezcla de culturas y personas se iban asentando en las proximidades del tren. El Carmen seguía su crecimiento albergando a residentes, personas de paso y trabajadores. Muestra de ello es La Innovadora en la Colonia de San Esteban o la fábrica de Francisco Peña situada en el Paseo de Corvera. Toda estas sinergias empezaban a perfilar la personalidad de unos vecinos que se definiría con las generaciones venideras.

 

Fábrica de Francisco Peña.

 

 

Y es que la geografía y orografía marca el carácter de las personas. Estas sociedades del siglo XX empezaban a asentarse en un espacio, que por sus diferencias, consideraban su casa… Y así sigue siendo siglos más tarde. Su enclave al sur del Río Segura compartiendo con él kilómetros de zonas verdes, paseos y jardines le confieren un carisma especial a la forma de vivir de sus gentes. La vida en la calle, el interés por el vecino, la generosidad con familiares y extraños, una hermandad que hace a su sociedad mejorar y alejarse de los problemas típicos del siglo XXI.

Gran culpa de ello la tienen sus parques y jardines. Espacios de reunión, conversación, paseo y desconexión. Sin ellos la vida en El Carmen no sería igual. Hoy conoceremos más a fondo la joya de la corona, el jardín público más antiguo de España (ahí queda eso…), situado a un minuto de Pacoche, el Jardín de Floridablanca.

 

Vegetación del Jardín Floridablanca.

 

Siglos de historias

Corría el año 1786 cuando el Corregidor Don Juan Pablo De Salvador llevó a cabo la plantación de diferentes árboles para ampliar una alameda existente en dicho enclave. Éste sería el primer paso para la creación del Jardín más antiguo de España. En dicha alameda se encontraban diferentes edificios importantes de la zona. Los Hermanos Capuchinos, las Hermanas Carmelitas, el camino real a Cartagena se unirían a otros nuevos como el Puente de los Peligros, la Plaza Camachos (cuya función era la de albergar festividades taurinas) o la carretera de El Palmar. Se creaba así un triángulo geográfico que dejaba al futuro jardín en un lugar privilegiado. Su nombre fue un homenaje a uno de los murcianos más ilustres, Don José Moñino y Redondo, Conde de Floridablanca, que fue ministro de Carlos III y Carlos IV, además de presidente de la Junta Suprema de Murcia y la Junta Central Suprema. En su día fue el primer jardín público de España algo que lo hace único y especial.

 

Pintura que muestra el estado del jardín en la primera mitad del siglo XX.

 

Vista del Jardín en la primera mitad del siglo XX.

 

En sus más de 11.000 metros cuadrados podemos encontrar diferentes especies vegetales que conviven con una rica avifauna. Sin duda destaca de entre ellos sus ficus centenarios, unos árboles que han vivido más de doscientos años. Sus raíces muestran la historia que alberga este espacio público. En sus parterres podemos encontrar una variada vegetación que los funcionarios públicos cuidan con esmero para que luzca con colores vivos y embriagadores olores. Todo ello con paseos para estirar las piernas y meditar, con numerosos bancos para desconectar y conversar, y varias plazas para albergar diferentes ferias y mercados.

 

Raíces de los Ficus centenarios.

 

Y todo ello en el centro del barrio, a la sombra de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. El corazón de El Carmen, el pulmón de Murcia. Un lugar único a tan sólo un minuto de Pacoche. Una excusa perfecta para visitar la capital murciana y mimetizarse con la esencia carmelitana. Esto es solo una parte del barrio, un lugar para vivir como en casa…

 

Jardín e Iglesia de Nuestra Señora del Carmen.

 

Monumento al Conde de Floridablanca.

 

Homenaje a José Selgas Carrasco.

 

Escultura en Plaza Camachos.